Sudor ácido: qué es y causas principales
Sudas más de lo normal y encima el olor es ácido, penetrante, diferente al sudor habitual. No es solo cuestión de higiene. El sudor ácido, o bromhidrosis, es una alteración del olor corporal que aparece cuando las bacterias de la piel descomponen el sudor de determinadas glándulas.
Lo vemos a diario en la farmacia: gente que se ducha dos veces al día, usa desodorante y sigue oliendo mal. El problema no está en la cantidad de sudor, sino en cómo interactúa con tu piel. Y tiene solución, pero primero hay que entender qué lo provoca.
¿Qué es el sudor ácido o bromhidrosis?

La bromhidrosis es el término médico para el mal olor corporal excesivo, ese que no desaparece con la ducha normal. No hablamos del olor típico después de hacer deporte. Hablamos de un olor fuerte, ácido o avinagrado, que persiste incluso poco después de lavarte.
Hay dos tipos de glándulas sudoríparas en tu cuerpo. Las ecrinas, que producen sudor aguado sin olor, están por todas partes. Las apocrinas se concentran en axilas, ingles y zona genital, y segregan un sudor más denso, con proteínas y lípidos. Cuando las bacterias de la piel se alimentan de ese sudor apocrino, liberan ácidos grasos que generan ese olor característico.
¿Cuáles son las causas del sudor ácido?
La causa principal es bacteriana, pero hay factores que la disparan. Las causas del sudor ácido incluyen cambios hormonales, alimentación, obesidad y ciertas patologías. En la pubertad y el embarazo, por ejemplo, las glándulas apocrinas trabajan más.
Lo que comes también influye. Ajo, cebolla, especias fuertes, alcohol y carnes rojas pueden intensificar el olor. El estrés activa las glándulas apocrinas, igual que algunas medicaciones. Y si hay sobrepeso, los pliegues cutáneos retienen más humedad y bacterias, creando el caldo de cultivo perfecto para la bromhidrosis.
Cómo prevenir el sudor ácido

La prevención empieza con higiene específica. Ducharse con jabón antibacteriano en axilas e ingles reduce la carga bacteriana. Pero ojo, no te pases: lavarte cinco veces al día destroza la barrera cutánea y empeora el problema.
Depila o recorta el vello de las zonas afectadas. El pelo retiene sudor y bacterias. Para prevenir el sudor ácido también ayuda usar ropa de fibras naturales, como algodón o lino, que transpiran mejor que los sintéticos. Y cambia de ropa a diario, especialmente la interior. Parece obvio, pero funciona.
Remedios para combatir la bromhidrosis
Los antitranspirantes con sales de aluminio son más efectivos que los desodorantes simples. Aplícalos por la noche, sobre piel limpia y seca: así penetran mejor en los conductos sudoríparos. Si los normales no funcionan, existen antitranspirantes con mayor concentración de cloruro de aluminio, que en farmacia podemos recomendarte.
Los jabones con clorhexidina o triclosán reducen bacterias sin irritar. Algunos pacientes se benefician de polvos absorbentes después de la ducha. Y revisa tu dieta: menos procesados, menos picante, más agua. En casos resistentes, el tratamiento de la bromhidrosis puede incluir toxina botulínica o incluso cirugía, pero eso ya lo decide el dermatólogo.
Nuestra valoración profesional
Lo que vemos en la farmacia es que mucha gente con bromhidrosis llega avergonzada, como si fuera culpa suya. No lo es. Es una condición médica con base bacteriana y hormonal que se puede controlar.
Empieza con las medidas básicas: higiene correcta, antitranspirante potente, ropa adecuada. Dale un mes. Si no mejora, consulta con tu médico o dermatólogo porque puede haber una causa subyacente: diabetes, hipertiroidismo, infecciones. Y tranquilo, que tiene solución. Solo necesitas dar con el tratamiento que funcione en tu caso.