Cómo exfoliar la piel del cuerpo

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    La exfoliación es uno de esos pasos que mucha gente se salta en su rutina corporal. Pero cuando empiezas a hacerla bien, notas la diferencia: la piel más suave, la hidratante que penetra mejor, ese tacto de piel nueva que da gusto. Saber cómo exfoliar la piel correctamente marca la diferencia entre tener un cuerpo cuidado o ir tirando con duchas rápidas y poca atención.

    No hace falta complicarse con productos caros ni rituales de spa. Con el exfoliante adecuado, dos veces por semana, y la técnica correcta ya tienes mucho ganado. Eso sí, hay que hacerlo bien para no pasarse y acabar con la piel irritada en lugar de suave.

    ¿Qué significa exfoliar la piel?

    Básicamente es eliminar las células muertas que se acumulan en la capa más superficial de tu piel. Todos los días tu cuerpo genera células nuevas y las viejas se van quedando ahí, dándote ese aspecto apagado y áspero. Exfoliar la piel consiste en ayudar a tu cuerpo a deshacerse de esa capa muerta para que salga la piel nueva de debajo.

    Puedes hacerlo de dos formas: con exfoliantes físicos (productos con granitos que frotas) o químicos (ácidos que disuelven las células muertas sin necesidad de frotar). Ambos funcionan, solo que los físicos son más inmediatos y los químicos más suaves si tienes la piel sensible.

    Para qué sirve exfoliar la piel

    El objetivo principal es dejar la piel lisa y preparada para absorber mejor todo lo que te pongas después. Para qué sirve exfoliar la piel va más allá de la suavidad: también previene pelos enquistados, mejora la circulación, y hace que tu hidratante funcione el triple porque penetra en piel limpia en lugar de quedarse en células muertas.

    Si tienes zonas ásperas como codos, rodillas o talones, la exfoliación es casi obligatoria. Esas zonas acumulan muchísima piel muerta y por más crema que te pongas no mejoran si no eliminas primero esa capa dura de encima.

    Beneficios de exfoliar la piel

    Los beneficios de exfoliar la piel del cuerpo son bastante evidentes desde la primera vez que lo haces bien. La piel queda increíblemente suave, uniforme, y con un tacto que no consigues solo con la ducha normal. Además mejora el aspecto de la piel apagada o con textura irregular.

    También ayuda con problemas como la queratosis pilaris (esos granitos en brazos y muslos), previene pelos enquistados si te depilas, y potencia el bronceado uniforme si vas a tomar el sol. Y algo que mucha gente no sabe: exfoliar mejora la circulación superficial, así que tu piel se ve más luminosa y viva.

    ¿Cada cuánto exfoliar la piel?

    Depende de tu tipo de piel pero la regla general es 1-2 veces por semana. Cada cuánto exfoliar la piel varía según lo sensible que seas: si tienes la piel normal o grasa aguanta bien dos veces, si es seca o sensible mejor solo una vez a la semana.

    No te pases. Exfoliar todos los días es contraproducente, irritas la piel y la dejas sin defensas. Es bueno exfoliar la piel con regularidad pero sin abusar, dejando que la piel se recupere entre sesiones. Si notas rojeces, tirantez o picor después de exfoliar, estás yendo demasiado fuerte o demasiado seguido.

    Nuestra valoración profesional

    La exfoliación corporal es de esas cosas sencillas que marcan diferencia real. No necesitas productos sofisticados ni gastarte mucho, pero sí ser constante y no pasarte de rosca. Con hacerlo bien una o dos veces por semana ya notas la piel más cuidada, la hidratante funciona mejor, y te ahorras problemas como pelos enquistados o zonas ásperas. Vale la pena incluirlo en tu rutina.

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