A qué se debe el mal olor en las axilas

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    El sudor en sí no huele. Lo que genera ese olor característico es la acción de las bacterias que viven en nuestra piel al descomponer las proteínas y lípidos del sudor. Cuando sudamos, las glándulas apocrinas de las axilas liberan una secreción que al contacto con estas bacterias produce el mal olor en las axilas que tanto incomoda.

    Y no, no es cuestión de higiene exclusivamente. La genética, lo que comes, tu estado hormonal o incluso algunos medicamentos influyen más de lo que crees. Por eso hay personas que sudan poco y huelen mucho, y otras al revés.

    ¿Qué entendemos por mal olor en las axilas?

    Hablamos de axilas con mal olor cuando ese olor es perceptible incluso recién duchado o cuando traspasa la ropa. No es lo mismo sudar después del gimnasio que tener un olor constante y penetrante sin motivo aparente.

    Hay quien confunde sudoración con mal olor, pero son cosas distintas. Puedes sudar mucho y oler poco, o sudar poco y que el olor sea intenso. Lo que determina la intensidad del olor es la composición de tu sudor y la cantidad de bacterias en la zona. Cuando el problema es persistente hablamos de bromhidrosis, que es como llamamos técnicamente a este exceso de olor corporal.

    Causas más comunes del olor de las axilas

    La alimentación es un factor que pocos consideran. El ajo, la cebolla, el curry o el alcohol se eliminan parcialmente por el sudor y pueden generar un olor fuerte en las axilas. Lo vemos constantemente en farmacia: personas que no entienden por qué les huele más en determinadas épocas.

    Los cambios hormonales también juegan su papel. Durante la menstruación, el embarazo o la menopausia, muchas mujeres notan que el olor en axilas mujer se intensifica sin razón aparente. La pubertad es otro momento clave porque las glándulas apocrinas empiezan a funcionar a tope.

    Pero hay más. El estrés activa un tipo de sudor diferente, más rico en proteínas, que las bacterias adoran. Algunas enfermedades metabólicas, problemas de tiroides o la diabetes pueden alterar el olor corporal. Y ciertos tejidos sintéticos no transpiran bien, creando el ambiente perfecto para que las bacterias proliferen.

    Cómo prevenir y tratar el mal olor en las axilas

    La ducha diaria es básica, pero no basta con agua. Necesitas un jabón que elimine las bacterias sin destrozar la barrera cutánea. Después, seca bien la zona porque la humedad es el mejor aliado de las bacterias. Y aquí viene lo importante: el desodorante no es lo mismo que el antitranspirante.

    Los desodorantes enmascaran el olor y algunos tienen acción antibacteriana. Los antitranspirantes bloquean las glándulas sudoríparas con sales de aluminio. ¿Cuál necesitas? Depende de si tu problema es sudor, olor o ambos. Lo que sí funciona para quitar el mal olor de las axilas es aplicar el producto sobre piel limpia y completamente seca, mejor por la noche antes de dormir.

    La ropa también cuenta. Fibras naturales como el algodón o el lino permiten que la piel respire. Lava la ropa después de cada uso porque las bacterias quedan en el tejido y vuelven a activarse con el sudor. Si el problema persiste, considera usar un jabón antibacteriano específico o consultar opciones como la toxina botulínica para casos severos.

    ¿La depilación ayuda a disminuir el mal olor?

    Sí, y bastante. El vello retiene humedad y crea microespacios donde las bacterias se multiplican cómodamente. Al eliminar el vello, reduces esa superficie de retención y facilitas que la zona se seque más rápido. Muchas personas notan que les huelen mucho menos las axilas después de depilarlas.

    Pero ojo, la depilación tiene que hacerse bien. Si usas cuchilla, hazlo con cuidado porque los cortes o irritaciones pueden empeorar el problema al crear pequeñas heridas donde se acumulan bacterias. La cera o la depilación láser son opciones más duraderas. Lo importante es mantener la zona limpia después de depilar y esperar unas horas antes de aplicar desodorante para evitar irritaciones.

    Nuestra valoración profesional

    Lo que vemos en farmacia es que mucha gente usa productos inadecuados para su tipo de problema. No todo el mundo necesita un antitranspirante clínico de máxima potencia. A veces con ajustar la dieta, cambiar de ropa o usar un desodorante con acción antibacteriana el problema se soluciona.

    Si has probado todo esto durante un par de semanas y el olor persiste, consulta. Puede haber algo más detrás que necesite tratamiento específico. Y tranquilo, es un motivo de consulta mucho más frecuente de lo que imaginas. Nadie te va a juzgar por preguntar cómo solucionar algo que te incomoda a diario.

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