Patas de gallo: qué son y cómo tratarlas

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    Si te miras al espejo y notas esas líneas finas en el rabillo del ojo, estás viendo lo que todo el mundo conoce como patas de gallo. Son arrugas de expresión, de las primeras en aparecer. Y aunque hay quien las considera un signo de haber reído mucho en la vida, la realidad es que la mayoría prefiere reducirlas o al menos que no se marquen tanto.

    Lo que vemos en farmacia es que cada vez más gente pregunta por soluciones antes de que se hagan demasiado profundas. Tiene sentido: prevenir las patas de gallo es más fácil que intentar borrarlas cuando ya están instaladas. Vamos a ver qué puedes hacer al respecto.

    ¿Qué son las patas de gallo?

    Las patas de gallo son arrugas dinámicas que se forman en la zona externa del ojo, justo donde la piel se pliega cada vez que sonríes, entrecierras los ojos o haces cualquier gesto. Con el tiempo, esos pliegues temporales se convierten en líneas permanentes.

    La piel del contorno de ojos es finísima, unas cinco veces más delgada que la del resto de la cara. Prácticamente no tiene glándulas sebáceas, así que tiende a secarse antes. Esa zona es especialmente vulnerable a todo: sol, frío, fatiga, falta de hidratación. Por eso las patas de gallo en los ojos suelen ser de las primeras arrugas visibles, incluso antes de los 30.

    ¿Por qué aparecen las patas de gallo en la cara?

    La causa principal es el movimiento repetitivo. Parpadeamos unas 10.000 veces al día. A eso súmale gestos al sonreír, al entornar la mirada por el sol, al concentrarte frente al ordenador. Son microtraumatismos constantes en una piel que tiene poco colágeno y elastina de serie.

    Pero hay más factores. La exposición solar sin protección es brutal para esa zona. El tabaco reduce el riego sanguíneo y envejece la piel más rápido. El estrés oxidativo, la falta de sueño, una mala alimentación… todo suma. Y la genética también cuenta: hay familias donde las patas de gallo aparecen antes que en otras.

    ¿Cuáles son los síntomas de las patas de gallo?

    Los síntomas son obvios: líneas finas que salen en abanico desde el ángulo externo del ojo. Al principio solo se ven cuando sonríes o haces alguna expresión. Con el tiempo, se quedan marcadas incluso con el rostro relajado.

    La piel de esa zona puede volverse más seca, perder firmeza, notarse más fina. A veces también aparecen bolsas o hinchazón, aunque eso ya es otro tema. Lo importante es que cuanto antes empieces a cuidar esa zona, menos profundas se harán las arrugas patas de gallo.

    ¿Cómo tratar las arrugas y patas de gallo?

    Empecemos por lo básico: protección solar todos los días, llueva o haga sol. Crema específica para contorno de ojos con filtro SPF. Y si pasas tiempo al aire libre, unas gafas de sol decentes no son un capricho, son una inversión.

    En cuanto a cosméticos, busca activos como retinol, ácido hialurónico, péptidos, vitamina C. El retinol estimula la renovación celular y mejora la textura, pero hay que empezar despacio porque puede irritar. El ácido hialurónico hidrata en profundidad y rellena desde dentro. Los péptidos ayudan a mantener la firmeza.

    Si quieres un tratamiento para las patas de gallo más intensivo, están los tratamientos estéticos: bótox, que relaja el músculo y evita que se marquen tanto; láser o radiofrecuencia, que estimulan colágeno; peelings suaves. Pero eso ya son palabras mayores. Lo que puedes hacer desde casa es constancia con buenos productos y buenos hábitos.

    Y no subestimes las cosas simples: dormir bien, beber agua, no fumar, no frotarte los ojos con fuerza. Todo eso ayuda más de lo que parece.

    Nuestra valoración profesional

    Después de años atendiendo consultas sobre cómo quitar las patas de gallo, lo que puedo decirte es que no hay milagros, pero sí hay mejoras muy visibles si empiezas pronto. Lo ideal es que uses un contorno de ojos específico desde que aparecen las primeras líneas, o incluso antes como prevención. No vale cualquier crema: esa zona necesita texturas ligeras, activos concentrados y aplicación suave.

    En farmacia recomendamos constancia. Un buen producto aplicado todas las noches hace más que uno carísimo que usas de vez en cuando. Y si las arrugas ya están muy marcadas, combinarlo con algún tratamiento en consulta puede darte resultados más rápidos. Pero cuidado con las promesas exageradas: ni las cremas borran arrugas profundas ni el bótox dura para siempre. Se trata de ralentizar, mejorar, cuidar. Con eso ya ganas mucho.

    Fuentes consultadas

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