Cloasma gravídico: qué es y cómo tratarlo
Muchas embarazadas nos consultan por manchas oscuras que les han aparecido en la cara, especialmente en frente, mejillas y labio superior. El cloasma es una hiperpigmentación facial que surge durante el embarazo por cambios hormonales y que puede quedarse meses después del parto si no se trata bien.
La buena noticia es que tiene solución. Pero hay que entender qué lo causa y cómo actuar sin meter la pata, porque en embarazo no vale cualquier tratamiento.
¿Qué es el cloasma gravídico?

El cloasma gravídico es un tipo de melasma que aparece específicamente durante el embarazo. Son manchas marrones o grisáceas que salen por un exceso de melanina en zonas donde la piel está más expuesta al sol.
¿Por qué en el embarazo? El estrógeno y la progesterona se disparan y estimulan los melanocitos, las células que producen pigmento. Si a eso le sumas sol, tienes la tormenta perfecta. De hecho, entre el 50% y el 70% de las embarazadas lo desarrollan en algún grado. Aunque estos porcentajes son según series, ya que otros trabajos recientes lo amplían hasta incluso el 75%.
¿Cuáles son los síntomas del cloasma?
No duele ni pica. Los síntomas del cloasma son puramente estéticos: manchas oscuras simétricas en ambos lados de la cara. Suelen aparecer en frente, pómulos, nariz y encima del labio superior, dibujando como un antifaz o una máscara.
El tono varía. Pueden ser marrones claras, casi imperceptibles, o muy oscuras y marcadas. Normalmente empeoran con el sol y mejoran en invierno. Y sí, pueden afectar mucho a nivel emocional, aunque médicamente sean inofensivas.
¿Cómo tratar el cloasma en el embarazo adecuadamente?

Aquí hay que ir con pies de plomo. Durante el embarazo, el tratamiento del cloasma se limita básicamente a prevención: fotoprotección alta (SPF 50+) todos los días, llueva o haga sol. Y me refiero a todos los días, no solo cuando vas a la playa.
Nada de despigmentantes agresivos como hidroquinona o retinoides durante el embarazo. Algunos dermatólogos permiten ácido azelaico o vitamina C, pero siempre bajo supervisión. Lo mejor es esperar al posparto para tratamientos más intensos. Mientras tanto, protección solar religiosa y paciencia.
¿Cuáles son las causas del cloasma?
Las causas del cloasma son principalmente hormonales, pero no actúan solas. Necesitas tres factores: hormonas elevadas, predisposición genética y exposición solar. Si tu madre lo tuvo, tienes más papeletas.
Además del embarazo, puede aparecer con anticonceptivos orales, terapia hormonal sustitutiva o ciertos medicamentos fotosensibilizantes. También influye el fototipo: las pieles más oscuras (tipos III-IV) lo desarrollan más que las muy claras. Pero el sol es siempre el desencadenante final.
¿Cuál es la diferencia entre el cloasma y el melasma?

Básicamente ninguna. Cloasma y melasma son el mismo problema, solo que el término «cloasma» se reserva para cuando aparece en el embarazo. Es como llamar «mascarilla del embarazo» a algo que médicamente es melasma.
El melasma es el término general para cualquier hiperpigmentación facial por hormonas, sol o ambos, ocurra cuando ocurra. El cloasma es simplemente melasma gestacional. Mismo mecanismo, mismas manchas, mismo tratamiento una vez que puedas hacerlo.
Nuestra valoración profesional
Lo que vemos en farmacia es que muchas embarazadas se agobian pensando que las manchas son permanentes. Y sí, pueden serlo si no te proteges del sol, pero en muchos casos se aclaran bastante después del parto cuando las hormonas vuelven a la normalidad.
Mi consejo siempre es el mismo: protector solar de amplio espectro, SPF 50+, y reaplicar cada dos horas si estás al aire libre. Durante el embarazo, menos es más en cuanto a tratamientos. Después ya veremos con tu dermatólogo qué opciones hay: peelings, láser, despigmentantes. Pero ahora toca cuidarse y protegerse, que ya habrá tiempo de tratar. Y si las manchas te preocupan mucho, consulta con tu médico antes de usar cualquier producto.
Fuentes consultadas
- Moin A, et al. Prevalence and awareness of melasma during pregnancy. Int J Dermatol. 2004;43(5):347‑50. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1365-4632.2004.02470.x
- Atılgan A, et al. Pregnancy Mask: Melasma. JEBMS. 2020;1(2). https://jebms.org/full-text/14
- Zhang W, et al. Prevention of Melasma During Pregnancy: Risk Factors and Photoprotection-Focused Strategies. Dermatol Ther (Heidelb). 2024;14:1559‑76.https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39430643/
- Guinot C, et al. Aggravating factors for melasma: a prospective study. Pigment Cell Melanoma Res. 2010;23(5):593‑7. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20202051/
- Murase JE, et al. Dermatologic diseases in pregnancy. In: Global Library of Women’s Medicine (GLOWM). 2010. https://www.glowm.com/section-view/heading/Dermatologic%20Diseases%20in%20Pregnancy/item/114